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Mostrando entradas de abril, 2026

Stalemate

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 No. No era ese mi destino el convertirme en reina dejando a mi familia lejos, sin deudas, pero lejos. Me vendieron como a una de las cabras del vecino, como quien dice. El futuro rey se encaprichó de una plebeya sin apellido, de sangre desleal, pero él lo desconocía, por supuesto. Ante las palabras del rey, su padre, el mío no dudó: ¡por supuesto que me iría a palacio! Aquello era un verdadero honor. A pesar de que en casa no había ni una sola estampa del rey ni de la religión que se profesaba en aquellas tierras. Mi madre no dejó de mirar a su marido, mi padre, con lágrimas en los ojos, sin poder hacer nada. Mientras, yo, suplicando que no se me llevaran, que trabajaría el doble para pagar las deudas, queno quería marcharme de allí, a penas había cumplido los diecisiete años. No era mi momento de marcharme. Mis lágrimas fueron ignoradas, más bien burladas. El rey me agarró por la muñeca causándome dolor y me llevó hasta palacio en uno de sus coches tirado por caballos blancos. N...