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Mostrando las entradas etiquetadas como Narytta

Safe

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Ya ha dejado de importar el por qué. Ya hace tiempo de eso.  He pasado los últimos meses de mi vida huyendo por el bosque. Escondiéndome en cabañas perdidas, enterrando mi libertad y gritando en silencio ayuda .  Los disparos, las pisadas y las carcajadas recorren mi vida ahora. Me persiguen sin descanso. Me acorralan en cimas de montaña y me dan caza con sus lobos.  Esos hombres internados en el bosque para dar con la chica que les despojó de su razón. Que les robó los planos para su gran triunfo entre los poderosos. Robando a pobres para ganarse el perdón de los que gobiernan el mundo.  Traidores, violadores, ladrones, asesinos... Que se vendieron a la mala suerte de un mundo reinado por déspotas irracionales e insensibles. Mi vida, impredecible ahora, es lo único que me une al mundo. Si muero, me fundiré entre los árboles y crearé el caos entre ellos, para salvar a quien persigan después. Un paso en falso y mi vida se perderá entre las monta...

You

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No puedo dejar de mirarte al otro lado de la mesa. Y sonrío. Sonrío al ver que, después de tanto tiempo, sigues ahí frente a mí. Observo cómo dibujas una sonrisa que deja entrever tus dientes. Esos dientes irregulares que cuentan tantas cosas de ti. Tu pelo, que cae hacia el hombro, un rubio perfecto que, a La Luz del sol, parece que brille. Y yo me pregunto cómo puede ser eso. Cómo puede ser que a medida que pase el tiempo quiera pasarlo más contigo. Tus manos se enredan entre ese mechón rebelde que no quiere ponerse tras tu oreja. Y me haces reír. Entre tanta gente hablando logramos hablarnos sin decir nada. Tan solo con la mirada. Observo cómo bebes el café. Cómo tu piel se relaja tras el sorbo y te quedas mirando la taza en la mesa. Y aquello me hace recodar el primer momento en el que te vi, en el que nos conocimos.  Volvía de trabajar, pero no quería ir a casa. Ir allí era entrar en un jungla, y con todos los peligros que acechan en una real. En el trabajo las cosas no i...

Storm

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Tras aquellas montañas no hay nada. No existe el miedo, ni la pena, no hay llantos, ni dolor. No hay nada. Pero tienes que ser valiente, tienes que agarrar todo el valor que puedas llevar sobre tus hombros y caminar noche y día, y puede, que así, consigas llegar hasta allí. Pero no tienes asegurado el éxito. Muchos se embarcaron en esta aventura. Muchos quisieron deshacerse de su dolor, pero jamás volvimos a saber de ellos. Nunca volvieron para contar lo que había tras las montañas. Nunca. Y nosotros vivimos con esa esperanza. Con la esperanza de que, algún día, tendremos el valor suficiente para poder emprender ese camino: a la nada.  Esta creencia viene de tiempo atrás, cuando la abuela de mi abuela le contaba cuentos para que se durmiera en las noches de tormenta. En El Valle todo era bueno, pero cuando el cielo se pintaba de nubes, y las primeras gotas empezaban a caer, sabíamos que la noche iba a ser dura.    Los ganaderos guardaban sus animales en la granja...