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No me gustan los números pares. Pero se suponía que este año era diferente. Todo estaba a mi favor, aparentemente.  Era como que tenía una superstición. Algo que me decía que este año iba a ser Ese año que me cambiaría la vida. Un nuevo número. El comienzo de una nueva Era. No sé. Quizás siempre he estado equivocada y nunca me había dado cuenta. Puede ser.  Tal vez. Tal vez me vuelva a equivocar. Lo peor es que suele doler demasiado. Me asfixia el error. El no poder salir del pozo. Creerás que es una tontería, pero he estado encerrada toda mi vida. Olvidada en el centro de la incertidumbre. Marginada de las estrellas y los astros. Muriendo lentamente mientras que la vida creaba más y más. Pero sé que si vuelvo a errar... moriré de verdad. Dejaré de existir, y de mis cenizas no resurgirá nada. Se quedará todo en silencio, en un auténtico y pavoroso silencio.  No soy nadie. Ni tampoco soy nada. Pero estoy ahí. Vagando entre el mundo y el submundo. Esperand...

Stories

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No importa. Ya no importa. Son historias que siguen recorriendo nuestro pensamiento. De esas de hermosas princesas y bondadosos caballeros. Miles de ellas creadas en la mente, y nunca en movimiento. Con mucho más detalle, aunque seamos meros forasteros. Tú dime, dime sin miedo, dónde te escondiste. Dime dónde te encontraste en aquella otra vida. Pronuncia cualquier otro nombre sin desgaste. Aunque aquel dolor te deje más confusa. No importa. Ya no importa. No dejan de ser historias perdidas en un cajón. Que dejaron nuestra mente perdida. Que dejaron nuestra mente sin razón. Son tantos los versos que se escribieron para tan auténtica pasión, Que es imposible reproducirlos sin caer en la malinterpretación. Besos y caricias que expusieron el amor de aquella noche. Delirios y canciones que no dan lugar a equivocarse. Y qué más da si esto que escribo no tiene sentido. Si las estrofas son distintas y efímeras como nuestros instintos. Qué más da lo que pidas si no podr...

We are

Como una imagen, una palabra o una sonrisa puede significar tanto. Como nos unimos ante injusticias, ante los obstáculos de la vida. Como, una frase, puede emocionar tanto.  Nos movemos por las emociones. Por las nuestras y las de otros. Miramos a los ojos, aunque no lo creamos, y sentimos aquello que la otra persona siente. Queremos hacer, que ese dolor, desaparezca por completo. Que se vuelva a sumir en las tinieblas y termine para siempre. Que las palabras que nos han hecho daño, las que nos han derrotado, se olviden, más allá del recuerdo. Que las frases hirientes que hemos escuchado, se vuelvan silencio para seguir, para continuar construyéndonos. Porque las palabras se pueden alterar, y usarlas en nuestro beneficio. Y solo nosotras podemos hacerlo. Y más allá. Apoyar. Mirar y remirar. Sentir y volver a hacerlo. Sin agachar la cabeza, sin prejuicios ni estupideces.  Queremos que las miradas se junten, se miren como antes, como iguales. Que se diferencien por gustos...

Fire

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Nos movemos entre las sombras. Respiramos un oxígeno que ha dejado de ser puro. Nuestros pies, descalzos, rozan las llamas que surgen del subsuelo, y continuamos moviéndonos. Olvidándonos de lo que ocurrió, por tantas horas caminadas, por tantos recuerdos dejados en el aire que perpetua en nuestras pesadas almas. Y no nos damos cuenta de ello hasta que dejamos de existir, hasta que caemos en el vacío de la vida. Observamos lo que fuimos, lo que hicimos y ese mal que causamos sin saber lo que hacíamos. Y ya no podemos remediar lo que ocurrió. La vida prosigue, queramos o no.  Y caemos. Quisimos distinguirnos y pagamos un alto precio. El precio de la ambigüedad, del olvido y la desazón. Hicimos tantas cosas fuera de lugar que esas llamas que queman nuestros pies no son nada comparado con el mal que creamos sin querer. Esos sueños rotos que rompimos con nuestras propias manos y se deshicieron como copos de nieve en nuestras manos. ¿Cómo estuvimos tan ciegos? ¿Cómo dejamos de ...

Living

¿Y si no fuera tan malo querer estar sola a ojos de la sociedad?  La vida en sí es un compromiso.     Firmamos un contrato hasta el día de nuestra muerte. Por el camino podemos comer, divertirnos, trabajar, conocer a gente obligatoriamente y ser -en la medida de lo posible- simpáticos. Pero yo lo he pillado, ya sé por qué todo esto, por qué tenemos que seguir estar reglas: las reglas no escritas de aquel contrato que olvidamos haber firmado.     ¿Por qué tenemos la obligación de relacionarnos con otros? Dicen que porque somos seres racionales, sociales, que necesitamos relacionarnos con los demás para satisfacer nuestras necesidades, porque parece que somos la única especie que no para de parlotear. Pero... ¿alguien se da cuenta de que todos no somos así? ¿Alguien se ha parado a observar a ese porcentaje de personas que, por alguna razón, le gusta estar al margen de ese parloteo o contrato de la vida? Es como que a la vida le debemos algo, l...

Willful

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Qué difícil es.  Qué difícil es averiguar qué es lo que quieres hacer cuando te sientes perdida. Cuando no sabes cómo encajar entre las demás piezas del puzzle.  Qué difícil es saber qué es lo correcto y lo que no. Saber cuándo dar un paso al frente o quedarte quieta, completamente quieta. Qué difícil se hace querer cuando no quieres y no querer cuando quieres. Abrir tu corazón o dejarlo cerrado para que no siga rompiéndose. Qué difícil es cerrar las heridas que tantas veces se han abierto y dejar que se curen mientras otros las miran y las juzgan. Qué difícil es seguir por el camino que crees que tienes que caminar. Seguir los pasos que otros siguieron para conseguir algo parecido que otros tanto anhelan. Qué difícil es decir adiós a lo que más querías por tener miedo a enfrentarte a la vida. Qué difícil es la vida cuando quieres que sea más sencilla para poder hacer todas esas cosas que querrías hacer, y que llegas a alcanzar en tus sueño...

Bath

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U na bañera. ¿Vacía? ¿Llena? Medio llena con espuma, pero está vacía.  Está vacía.  Sigue siendo una bañera, pero ya no es lo que era. Un día estuvieron allí sus brazos, cayendo por los bordes y su cuello apoyado en el lado opuesto del grifo, y sus pies apoyados en el otro lado, con las rodillas por encima del agua. Un día su pelo estaba recogido con un coletero azul, y de repente desapareció.  Desaparecieron las lágrimas de su cara, llevándose su rostro.  Desapareció su esmalte negro con sus manos. Desapareció su risa con la música que salía de su habitación.  Desapareció la espuma como desapareció ella de nuestras vidas.  Y aquella bañera ya no era una bañera, se convirtió en aquel lugar donde ella solía ir, donde ella lloraba y soñaba, donde ella... donde su vida desapareció.  La gente hablaba. Se rumoreaban tantas cosas que se podría haber escrito una novela. Y no es para exagerar.  Las sonrisas ocultan más que una cara...

Time

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E ra demasiado tarde. Todos lo sabíamos, lo comprendíamos. El tiempo había pasado demasiado rápido y no nos dimos cuenta. La vida se nos escapó de las manos. ¿El último adiós? Ninguno sabíamos cuando nos íbamos a volver a ver, si nuestras miradas se iban a encontrar de nuevo tras despedirnos...  Vivimos en un constante devenir. Y a veces, a veces me pregunto si puede haber forma de saber cuándo será la última vez que veré a todas esas personas. Porque el tiempo pasa, y pasa cada vez más deprisa, y los amaneceres se desdibujarán algún día, y la vida se irá, se irá sin que podamos hacer nada para detenerla.  ¿Y si me hubiera quedado más tiempo sentada sobre la cama? ¿Y si te hubiera llamado más veces? ¿Y si...? El tiempo pasa, las decisiones se mantienen, nada cambiará lo que sentimos si lo sentimos de verdad. Porque el tiempo se lo lleva todo consigo. El tiempo se come a la vida. Nos quedamos bailando con unos segundos cuando nos sentimos perdidos, cuando comprendemos ...

Fairytale

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N o puedo ser una princesa de cuento, porque no existen. Tan solo existen personas buenas y malas, nada de príncipes ni princesas. Quizás si brujas y demonios, pero nada de buenas acciones que curen heridas y te protejan de las pesadillas. Me siento débil, arrastrada por la espantosa marea humana. No puedo ir contracorriente, porque la vida me pesa. No me puedo sostener en pie. Pienso que no puedo seguir como siempre, que necesito algo en lo que apoyarme, pero todo es demasiado pequeño para poder dejarme caer. Necesito un empujón que me guíe, no que me cause más heridas. No creo que pueda soportar más dolor, no creo que pueda resistir a tanta presión. Mi dolor de cabeza constante. Mis dolores musculares. Mi incansable hiperactividad. Mis pocas ganas de hacer lo que nadie quiere hacer porque son demasiado vagos para realizar acciones que creen que no les incumben o cosas así. No dejo de pensar en cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar, sin haber conocido esas historias que...