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Storm

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Tras aquellas montañas no hay nada. No existe el miedo, ni la pena, no hay llantos, ni dolor. No hay nada. Pero tienes que ser valiente, tienes que agarrar todo el valor que puedas llevar sobre tus hombros y caminar noche y día, y puede, que así, consigas llegar hasta allí. Pero no tienes asegurado el éxito. Muchos se embarcaron en esta aventura. Muchos quisieron deshacerse de su dolor, pero jamás volvimos a saber de ellos. Nunca volvieron para contar lo que había tras las montañas. Nunca. Y nosotros vivimos con esa esperanza. Con la esperanza de que, algún día, tendremos el valor suficiente para poder emprender ese camino: a la nada.  Esta creencia viene de tiempo atrás, cuando la abuela de mi abuela le contaba cuentos para que se durmiera en las noches de tormenta. En El Valle todo era bueno, pero cuando el cielo se pintaba de nubes, y las primeras gotas empezaban a caer, sabíamos que la noche iba a ser dura.    Los ganaderos guardaban sus animales en la granja...

Being

Lo intentamos.  Y fracasamos. Lo dejamos, Y seguimos fracasando. Nos apartamos. Pero la vida sigue. Sigue avanzando mientras nosotrxs nos la perdemos. Todo sigue funcionando sin que lo notemos. Damos un paso. Se hunde en el fango. Y nos vamos con él. A ninguna parte. Seguimos. Llenos de mierda. Con tierra. ¿Desistimos?             A veces sí. Y lo intentamos. Otra vez. Nos decimos: será la última. Pero vuelve a ser la primera. Caemos. Caemos cada vez más hondo. Y duele. Cada vez duele más. Y seguimos. Con moratones.  Desconectados. Impacientes.                     Viviendo.

We are

Como una imagen, una palabra o una sonrisa puede significar tanto. Como nos unimos ante injusticias, ante los obstáculos de la vida. Como, una frase, puede emocionar tanto.  Nos movemos por las emociones. Por las nuestras y las de otros. Miramos a los ojos, aunque no lo creamos, y sentimos aquello que la otra persona siente. Queremos hacer, que ese dolor, desaparezca por completo. Que se vuelva a sumir en las tinieblas y termine para siempre. Que las palabras que nos han hecho daño, las que nos han derrotado, se olviden, más allá del recuerdo. Que las frases hirientes que hemos escuchado, se vuelvan silencio para seguir, para continuar construyéndonos. Porque las palabras se pueden alterar, y usarlas en nuestro beneficio. Y solo nosotras podemos hacerlo. Y más allá. Apoyar. Mirar y remirar. Sentir y volver a hacerlo. Sin agachar la cabeza, sin prejuicios ni estupideces.  Queremos que las miradas se junten, se miren como antes, como iguales. Que se diferencien por gustos...

Elipsis

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Tal vez todo esté ocurriendo en mi cabeza. Tal vez... La lluvia cae sobre mí. ¿Cuándo ha empezado a llover tan fuerte? No me he dado cuenta, quizás me haya perdido de nuevo en mis pensamientos, como tantas otras veces... ¿por qué lo sigo haciendo? No sé... Esta vez, mis pies me han llevado hasta la playa. Un lugar bastante vacío para esta época del año. Las gotas se funden con la arena y hunden mis zapatillas. Es propio de mí, la verdad. Me pasa desde que tengo memoria. Pero esta vez es diferente. Las olas, cada vez, llegan más lejos de la orilla, y se quedan paradas. Mojan mis pies, y poco después mis rodillas. El nivel del mar no es que haya subido por la luna. No, qué va. Es de día. Es de día y llueve, y el nivel del mar está muy por encima de mis rodillas. Y mi respiración se agita, noto como mi garganta se cierra y mis brazos se se pegan a mis costados, como mis manos se quedan rígidas y mis ojos se abren de par en par. Me quedo sin aliento antes de que una ola gigante me tap...

Fire

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Nos movemos entre las sombras. Respiramos un oxígeno que ha dejado de ser puro. Nuestros pies, descalzos, rozan las llamas que surgen del subsuelo, y continuamos moviéndonos. Olvidándonos de lo que ocurrió, por tantas horas caminadas, por tantos recuerdos dejados en el aire que perpetua en nuestras pesadas almas. Y no nos damos cuenta de ello hasta que dejamos de existir, hasta que caemos en el vacío de la vida. Observamos lo que fuimos, lo que hicimos y ese mal que causamos sin saber lo que hacíamos. Y ya no podemos remediar lo que ocurrió. La vida prosigue, queramos o no.  Y caemos. Quisimos distinguirnos y pagamos un alto precio. El precio de la ambigüedad, del olvido y la desazón. Hicimos tantas cosas fuera de lugar que esas llamas que queman nuestros pies no son nada comparado con el mal que creamos sin querer. Esos sueños rotos que rompimos con nuestras propias manos y se deshicieron como copos de nieve en nuestras manos. ¿Cómo estuvimos tan ciegos? ¿Cómo dejamos de ...

Scared

Life scares me. Me da miedo la vida, y cuando le planto cara una ola me hace caer. No veo nada. Durante mucho tiempo, mi cuerpo se pasea de una orilla a otra. Como un fantasma más. Y, entonces, algo se enciende en mí. Una idea. Una salida. Consigo levantarme. Cansada. Rota. Esa sensación logra ponerme en pie, una energía nueva en mí. Pienso que será la definitiva. Pero...  no veo nada.  Todo se vuelve negro. Otra vez. No. Otra ola me hace caer con más fuerza.  El daño se multiplica. El agua me ahoga. I'm scared of life. 

Living

¿Y si no fuera tan malo querer estar sola a ojos de la sociedad?  La vida en sí es un compromiso.     Firmamos un contrato hasta el día de nuestra muerte. Por el camino podemos comer, divertirnos, trabajar, conocer a gente obligatoriamente y ser -en la medida de lo posible- simpáticos. Pero yo lo he pillado, ya sé por qué todo esto, por qué tenemos que seguir estar reglas: las reglas no escritas de aquel contrato que olvidamos haber firmado.     ¿Por qué tenemos la obligación de relacionarnos con otros? Dicen que porque somos seres racionales, sociales, que necesitamos relacionarnos con los demás para satisfacer nuestras necesidades, porque parece que somos la única especie que no para de parlotear. Pero... ¿alguien se da cuenta de que todos no somos así? ¿Alguien se ha parado a observar a ese porcentaje de personas que, por alguna razón, le gusta estar al margen de ese parloteo o contrato de la vida? Es como que a la vida le debemos algo, l...

Willful

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Qué difícil es.  Qué difícil es averiguar qué es lo que quieres hacer cuando te sientes perdida. Cuando no sabes cómo encajar entre las demás piezas del puzzle.  Qué difícil es saber qué es lo correcto y lo que no. Saber cuándo dar un paso al frente o quedarte quieta, completamente quieta. Qué difícil se hace querer cuando no quieres y no querer cuando quieres. Abrir tu corazón o dejarlo cerrado para que no siga rompiéndose. Qué difícil es cerrar las heridas que tantas veces se han abierto y dejar que se curen mientras otros las miran y las juzgan. Qué difícil es seguir por el camino que crees que tienes que caminar. Seguir los pasos que otros siguieron para conseguir algo parecido que otros tanto anhelan. Qué difícil es decir adiós a lo que más querías por tener miedo a enfrentarte a la vida. Qué difícil es la vida cuando quieres que sea más sencilla para poder hacer todas esas cosas que querrías hacer, y que llegas a alcanzar en tus sueño...

Last

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D ejamos de ser quienes fuimos durante unos segundos y nos preguntamos por qué. Las causas de nuestro silencio. De por qué cuando nos volvemos a mirar a los ojos dejamos de ver lo mismo.  Desde hacía demasiado tiempo dejamos de sentir esa conexión que nos hacía ser inseparables. Dejamos de buscarnos despiertos y compartir nuestros pensamientos. Las cosas habían cambiado inexplicablemente, de la noche a la mañana, como se suele decir. Pero lo que me resultaba inverosímil era mi actitud: ¿por qué había dejado de amar a la persona por la que lo hubiera dado todo ayer? ¿Por qué las cosas habían cambiado de repente? La miraba y... solo sentía que estaba mirando a una persona, como cualquier otra, tumbada a mi lado en la cama. Veía su ropa tirada en la silla como si solo fuera eso, ropa. Su cara solía transmitirme paz, tranquilidad, deseos de besarla... pero ahora, en cambio, solo quería dejar de verla, porque empezaban a nacer sentimientos de apatía y desinterés.  Su mano, a...

Nothing

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Volvió a mirar por la ventana, pero siguió sin ver nada. L as horas pasaban. Las estaciones cambiaban. Pero ella seguía siendo la misma, una chica llena de misterio, inseguridad y tristeza. El tiempo que pasaba por la vida de los demás no la tocaba a ella.  Cada día, con la llegada de la oscuridad, Ella se ponía junto a la ventana para mirar las estrellas. Pero no se veía nada. Absolutamente nada. Aún así, se quedaba contemplando el firmamento hasta que los primeros rayos de luz empezaban a iluminar el asfalto. Entonces, Ella se marchaba a su habitación para escribir, y no paraba hasta que sus tripas comenzaban a rugir hambrientas. Y así cada uno de los días. Y así cada una de las noches. Pero no ocurría nada más. Pero una noche, la luna brillaba. Esa luna era diferente, jamás había visto nada parecido. Y sonrió... sin más. Su vida se tornó de un color gris, la oscuridad había desaparecido por aquel destello blanco que la luna le ofreció. Y con los primeros rayos de so...

Real no real

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É l estaba sobre la colina. Sus ojos se dirigían hacia mí, y esa sonrisa encantadora me animaba a subir. A quien pudiera decirle que me enamoré al fin, créeme, nadie se lo veía venir. Había algo en él que me hacía tener ganas de vivir. Era como si el interruptor de la oscuridad se hubiera fundido, y aunque mi interior necesitara unos segundos de sentir lo que sentía antes de conocerle, no había manera de ponerlo en marcha. Y por una parte estaba encantada. Jamás en mi vida me había sentido así de viva. Una extraña sensación acogedora me inundaba, como si una ola de calor se paseara por mi cuerpo. Y no te voy a mentir, me gustaba. Notar como sus manos se apoyaban en mis hombros y bajaban hasta mis manos, y como sus labios besaban mi cuello. Yo cerraba los ojos para intentar recordar cada una de las sensaciones que me recorrían.  Allí seguia, en la colina esperándome, alzando su brazo hacia mí para que le cogiera de la mano al llegar. Pero mis pies no se movían, se quedaron petrif...

ink

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T e pierdes en la tierra que conoces. Olvidas tu objetivo. Tu meta. Tu salida. Y aunque corras, aunque huyas, la puerta por la que debes pasar ya no existe.  Y entonces cierras los ojos y te dejas caer eternamente por cada rincón oscuro de tu interior. Te dejas llevar por las voces que escuchas cada día, que te atormentan.  Escribes palabras sin sentido, esperando a que entre ellas se entremezclen y te digan algo. Pero aún así dejas pasar las horas, las semanas y los años sin que una minúscula mota de polvo se introduzca en tu imperfecto esquema. Dejas de buscar entre tus pensamientos y desciendes de nuevo, sin rumbo, sin una velocidad predeterminada.  Vuelas entre un mar de palabras. Tus pies desnudos comienzan a sangrar al caminar entre tildes y mayúsculas. Y tus lágrimas caen por tu rostro impenetrable. Caes. Y tus manos se claves en los puntos de la i y comienzan a sangrar, pero de una forma distinta. De tus heridas emana un líquido oscuro que no huel...

Spin

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T odo gira en torno al mismo punto. Todo se mantiene en constante movimiento. Si por un instante la Tierra se detuviera, el mundo se vendría abajo.  Es lógico.  Igual de lógico ver cómo las cosas se caen, se tambalean o se derrumban por un simple silbido. Un aleteo de mariposa, siempre lo hemos escuchado. ¿Qué mal puede causar? Todo, si no le prestamos la menor atención.  Mi mundo se viene abajo, mi mundo se hunde a cada paso que doy en la dirección que escogí. Si me detengo todo se vendrá abajo, debo mantener el movimiento, solo un poco más.  Noto como la tierra se hunde poco a poco cuando dudo al dar el siguiente paso. Siento como todo se convierte en polvo cuando lo toco con las manos. Mi mente no puede pensar con tanto alboroto. Siento que caigo al vacío y... un paso más. Esta vez por los pelos nos hemos salvado.  Necesito parar, respirar, descansar. Pero el simple hecho de pensar en ello hace crepitar mi universo. Una simple palabra p...