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Ashes

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No mentiremos.  Nunca lo hacemos.  Somos diferentes al resto. Lo supimos desde el primer momento que pusimos un pie en este planeta. Toda esta destrucción acaba con nosotras, paso a paso. Lo peor es que no podemos hacer nada.  Nos enviaron para evitar el desastre. Para evitar que otro planeta más se matara a sí mismo. Pero no podemos hacer nada. No podemos hacer nada cuando las mentes están tan corrompidas. Hemos llegado tarde. Demasiado. Quizás un milenio tarde, o quizás dos. Hay demasiadas mentiras. Mentiras que han consumido a faraones, dictadores, reyes, presidentes... Una semilla se coló en sus mentes y crearon tanto mal y tanta destrucción que el caos era inevitable.  Nos prohibieron venir. Nos contaron que estaba echada a perder. Pero nosotras no nos rendimos, no damos un planeta por perdido. Nunca. Porque siempre hay esperanza. Siempre la hay. Y nos equivocamos. Ya no hay nada que salvar. Las mentes, incluso las más privilegiadas para sac...

You

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No puedo dejar de mirarte al otro lado de la mesa. Y sonrío. Sonrío al ver que, después de tanto tiempo, sigues ahí frente a mí. Observo cómo dibujas una sonrisa que deja entrever tus dientes. Esos dientes irregulares que cuentan tantas cosas de ti. Tu pelo, que cae hacia el hombro, un rubio perfecto que, a La Luz del sol, parece que brille. Y yo me pregunto cómo puede ser eso. Cómo puede ser que a medida que pase el tiempo quiera pasarlo más contigo. Tus manos se enredan entre ese mechón rebelde que no quiere ponerse tras tu oreja. Y me haces reír. Entre tanta gente hablando logramos hablarnos sin decir nada. Tan solo con la mirada. Observo cómo bebes el café. Cómo tu piel se relaja tras el sorbo y te quedas mirando la taza en la mesa. Y aquello me hace recodar el primer momento en el que te vi, en el que nos conocimos.  Volvía de trabajar, pero no quería ir a casa. Ir allí era entrar en un jungla, y con todos los peligros que acechan en una real. En el trabajo las cosas no i...

Insomnia

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Insomnio. Noches sin dormir. Dejando la mente en blanco para que miles de imágenes aparezcan en tu mente sin llamar primero.  Estás agotada. Te duele el cuerpo de tanto cansancio. Pero, después, entre las sábanas, algo se apodera de ti, te retiene y mantiene tus ojos abiertos. Los cierras, pero algo los abre. Luchas por mantenerlos cerrados. Y piensas,  quizás si voy al baño y vuelvo, lograré dormirme . Y ya han pasado dos horas. Te metes de nuevo entre las sábanas, te das media vuelta, te haces una bolita, cierras los ojos, y, minutos más tarde, estás mirando a la oscuridad. Ya no sabes si los ojos los tienes abiertos o cerrados, no sabes si lo que piensas es un sueño o es tu mente que crea pensamientos libremente. Miras la hora. Son las cuatro de la mañana. Pero, ¿cómo ha pasado tanto tiempo? ¿Me he dormido en algún momento? Pero no, tu mente está cada vez más agotada, tus ojos te pesan, y no piensa dejarte dormir. No, esta noche no. Esta vez te toca lidiar con...

Storm

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Tras aquellas montañas no hay nada. No existe el miedo, ni la pena, no hay llantos, ni dolor. No hay nada. Pero tienes que ser valiente, tienes que agarrar todo el valor que puedas llevar sobre tus hombros y caminar noche y día, y puede, que así, consigas llegar hasta allí. Pero no tienes asegurado el éxito. Muchos se embarcaron en esta aventura. Muchos quisieron deshacerse de su dolor, pero jamás volvimos a saber de ellos. Nunca volvieron para contar lo que había tras las montañas. Nunca. Y nosotros vivimos con esa esperanza. Con la esperanza de que, algún día, tendremos el valor suficiente para poder emprender ese camino: a la nada.  Esta creencia viene de tiempo atrás, cuando la abuela de mi abuela le contaba cuentos para que se durmiera en las noches de tormenta. En El Valle todo era bueno, pero cuando el cielo se pintaba de nubes, y las primeras gotas empezaban a caer, sabíamos que la noche iba a ser dura.    Los ganaderos guardaban sus animales en la granja...

Being

Lo intentamos.  Y fracasamos. Lo dejamos, Y seguimos fracasando. Nos apartamos. Pero la vida sigue. Sigue avanzando mientras nosotrxs nos la perdemos. Todo sigue funcionando sin que lo notemos. Damos un paso. Se hunde en el fango. Y nos vamos con él. A ninguna parte. Seguimos. Llenos de mierda. Con tierra. ¿Desistimos?             A veces sí. Y lo intentamos. Otra vez. Nos decimos: será la última. Pero vuelve a ser la primera. Caemos. Caemos cada vez más hondo. Y duele. Cada vez duele más. Y seguimos. Con moratones.  Desconectados. Impacientes.                     Viviendo.

We are

Como una imagen, una palabra o una sonrisa puede significar tanto. Como nos unimos ante injusticias, ante los obstáculos de la vida. Como, una frase, puede emocionar tanto.  Nos movemos por las emociones. Por las nuestras y las de otros. Miramos a los ojos, aunque no lo creamos, y sentimos aquello que la otra persona siente. Queremos hacer, que ese dolor, desaparezca por completo. Que se vuelva a sumir en las tinieblas y termine para siempre. Que las palabras que nos han hecho daño, las que nos han derrotado, se olviden, más allá del recuerdo. Que las frases hirientes que hemos escuchado, se vuelvan silencio para seguir, para continuar construyéndonos. Porque las palabras se pueden alterar, y usarlas en nuestro beneficio. Y solo nosotras podemos hacerlo. Y más allá. Apoyar. Mirar y remirar. Sentir y volver a hacerlo. Sin agachar la cabeza, sin prejuicios ni estupideces.  Queremos que las miradas se junten, se miren como antes, como iguales. Que se diferencien por gustos...

Elipsis

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Tal vez todo esté ocurriendo en mi cabeza. Tal vez... La lluvia cae sobre mí. ¿Cuándo ha empezado a llover tan fuerte? No me he dado cuenta, quizás me haya perdido de nuevo en mis pensamientos, como tantas otras veces... ¿por qué lo sigo haciendo? No sé... Esta vez, mis pies me han llevado hasta la playa. Un lugar bastante vacío para esta época del año. Las gotas se funden con la arena y hunden mis zapatillas. Es propio de mí, la verdad. Me pasa desde que tengo memoria. Pero esta vez es diferente. Las olas, cada vez, llegan más lejos de la orilla, y se quedan paradas. Mojan mis pies, y poco después mis rodillas. El nivel del mar no es que haya subido por la luna. No, qué va. Es de día. Es de día y llueve, y el nivel del mar está muy por encima de mis rodillas. Y mi respiración se agita, noto como mi garganta se cierra y mis brazos se se pegan a mis costados, como mis manos se quedan rígidas y mis ojos se abren de par en par. Me quedo sin aliento antes de que una ola gigante me tap...

Fire

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Nos movemos entre las sombras. Respiramos un oxígeno que ha dejado de ser puro. Nuestros pies, descalzos, rozan las llamas que surgen del subsuelo, y continuamos moviéndonos. Olvidándonos de lo que ocurrió, por tantas horas caminadas, por tantos recuerdos dejados en el aire que perpetua en nuestras pesadas almas. Y no nos damos cuenta de ello hasta que dejamos de existir, hasta que caemos en el vacío de la vida. Observamos lo que fuimos, lo que hicimos y ese mal que causamos sin saber lo que hacíamos. Y ya no podemos remediar lo que ocurrió. La vida prosigue, queramos o no.  Y caemos. Quisimos distinguirnos y pagamos un alto precio. El precio de la ambigüedad, del olvido y la desazón. Hicimos tantas cosas fuera de lugar que esas llamas que queman nuestros pies no son nada comparado con el mal que creamos sin querer. Esos sueños rotos que rompimos con nuestras propias manos y se deshicieron como copos de nieve en nuestras manos. ¿Cómo estuvimos tan ciegos? ¿Cómo dejamos de ...

Scared

Life scares me. Me da miedo la vida, y cuando le planto cara una ola me hace caer. No veo nada. Durante mucho tiempo, mi cuerpo se pasea de una orilla a otra. Como un fantasma más. Y, entonces, algo se enciende en mí. Una idea. Una salida. Consigo levantarme. Cansada. Rota. Esa sensación logra ponerme en pie, una energía nueva en mí. Pienso que será la definitiva. Pero...  no veo nada.  Todo se vuelve negro. Otra vez. No. Otra ola me hace caer con más fuerza.  El daño se multiplica. El agua me ahoga. I'm scared of life. 

Living

¿Y si no fuera tan malo querer estar sola a ojos de la sociedad?  La vida en sí es un compromiso.     Firmamos un contrato hasta el día de nuestra muerte. Por el camino podemos comer, divertirnos, trabajar, conocer a gente obligatoriamente y ser -en la medida de lo posible- simpáticos. Pero yo lo he pillado, ya sé por qué todo esto, por qué tenemos que seguir estar reglas: las reglas no escritas de aquel contrato que olvidamos haber firmado.     ¿Por qué tenemos la obligación de relacionarnos con otros? Dicen que porque somos seres racionales, sociales, que necesitamos relacionarnos con los demás para satisfacer nuestras necesidades, porque parece que somos la única especie que no para de parlotear. Pero... ¿alguien se da cuenta de que todos no somos así? ¿Alguien se ha parado a observar a ese porcentaje de personas que, por alguna razón, le gusta estar al margen de ese parloteo o contrato de la vida? Es como que a la vida le debemos algo, l...

Willful

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Qué difícil es.  Qué difícil es averiguar qué es lo que quieres hacer cuando te sientes perdida. Cuando no sabes cómo encajar entre las demás piezas del puzzle.  Qué difícil es saber qué es lo correcto y lo que no. Saber cuándo dar un paso al frente o quedarte quieta, completamente quieta. Qué difícil se hace querer cuando no quieres y no querer cuando quieres. Abrir tu corazón o dejarlo cerrado para que no siga rompiéndose. Qué difícil es cerrar las heridas que tantas veces se han abierto y dejar que se curen mientras otros las miran y las juzgan. Qué difícil es seguir por el camino que crees que tienes que caminar. Seguir los pasos que otros siguieron para conseguir algo parecido que otros tanto anhelan. Qué difícil es decir adiós a lo que más querías por tener miedo a enfrentarte a la vida. Qué difícil es la vida cuando quieres que sea más sencilla para poder hacer todas esas cosas que querrías hacer, y que llegas a alcanzar en tus sueño...

Last

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D ejamos de ser quienes fuimos durante unos segundos y nos preguntamos por qué. Las causas de nuestro silencio. De por qué cuando nos volvemos a mirar a los ojos dejamos de ver lo mismo.  Desde hacía demasiado tiempo dejamos de sentir esa conexión que nos hacía ser inseparables. Dejamos de buscarnos despiertos y compartir nuestros pensamientos. Las cosas habían cambiado inexplicablemente, de la noche a la mañana, como se suele decir. Pero lo que me resultaba inverosímil era mi actitud: ¿por qué había dejado de amar a la persona por la que lo hubiera dado todo ayer? ¿Por qué las cosas habían cambiado de repente? La miraba y... solo sentía que estaba mirando a una persona, como cualquier otra, tumbada a mi lado en la cama. Veía su ropa tirada en la silla como si solo fuera eso, ropa. Su cara solía transmitirme paz, tranquilidad, deseos de besarla... pero ahora, en cambio, solo quería dejar de verla, porque empezaban a nacer sentimientos de apatía y desinterés.  Su mano, a...

Nothing

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Volvió a mirar por la ventana, pero siguió sin ver nada. L as horas pasaban. Las estaciones cambiaban. Pero ella seguía siendo la misma, una chica llena de misterio, inseguridad y tristeza. El tiempo que pasaba por la vida de los demás no la tocaba a ella.  Cada día, con la llegada de la oscuridad, Ella se ponía junto a la ventana para mirar las estrellas. Pero no se veía nada. Absolutamente nada. Aún así, se quedaba contemplando el firmamento hasta que los primeros rayos de luz empezaban a iluminar el asfalto. Entonces, Ella se marchaba a su habitación para escribir, y no paraba hasta que sus tripas comenzaban a rugir hambrientas. Y así cada uno de los días. Y así cada una de las noches. Pero no ocurría nada más. Pero una noche, la luna brillaba. Esa luna era diferente, jamás había visto nada parecido. Y sonrió... sin más. Su vida se tornó de un color gris, la oscuridad había desaparecido por aquel destello blanco que la luna le ofreció. Y con los primeros rayos de so...